“Volver a esta tierra me hizo respirar el aire de unos cuantos recuerdos; amigos, familia, noviecitas, rumbas. Maracay es mágica, así como las personas que la viven. Confío en el espíritu y la buena voluntad de quien aquí reside, pero sé que el tono utilizado en mis últimos discursos, a pesar de seguir firme en mi posición, afectaron los sentimientos de muchas personas con un corazón legítimamente socialista y revolucionario.
“Me preparé psicológicamente para encontrarme con rechazo y maltrato. Cuando pisé la sede, encontré ojos de: alegría, desilusión, simpatía, tolerancia, emoción, tristeza, pero nunca rabia. Me sorprendí cuando una de las chicas me dijo: -a pesar de no apoyar tus pensamientos, y de amar a Chávez como lo hago, también te amo a ti, porque eres venezolano y te he seguido por años.
“Entre todas te vamos a ayudar a tramitar tu nuevo pasaporte-. ¿Cómo creen que me sentí? Mientras me responden la pregunta, procedo a informarles: mi gente, tengo pasaporte nuevo”.

Fuente: el siglo